Un paisaje agreste con un acantilado de altas columnas de basalto verticales y, al fondo, una montaña de cima plana bajo un cielo despejado.
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Alejandro

Maravillas de basalto en la península de Snæfellsnes: los acantilados Gerðuberg

En general, Islandia es un país con mucho que ver en un territorio relativamente pequeño. La diversidad de paisajes y elementos naturales que se pueden encontrar aquí es, simplemente, sorprendente. Toda la isla es una sucesión de monumentos que han sido esculpidos por las fuerzas de la naturaleza. Hacer un viaje en cámper por Islandia es una experiencia inolvidable y cada vez más viajeros de todo el mundo vienen a esta isla en medio del océano Atlántico Norte en busca de lugares y experiencias inolvidables.

Hay lugares espectaculares por toda Islandia, pero hay ciertas áreas que concentran muchos en muy poco terreno. Es el caso de la península de Snæfellsnes, en Islandia Occidental. Esta zona, a la que se conoce como “Islandia en miniatura” por su diversidad, destaca como una de las mejores regiones que visitar. Allí se encuentra un monumento natural que suele pasar desapercibido y que deja a quien lo visita sin palabras. Son unas enormes columnas de basalto, formadas por la actividad volcánica hace miles de años, y crean una imagen que domina el paisaje. Es un sitio estupendo que añadir a tu itinerario por esta parte del país. Ven con nosotros a descubrir los acantilados de Gerðuberg, así como sitios donde pasar la noche con la furgoneta.

¿Qué son los acantilados de Gerðuberg?

Los acantilados de Gerðuberg son una fila de columnas basálticas hexagonales situadas en el borde sur de la península de Snæfellsnes, en el oeste de Islandia. La formación se extiende entre 500 metros y un kilómetro, con pilares de entre 7 y 14 metros de altura y hasta 1,5 metros de ancho. Estas columnas se formaron durante el período Terciario cuando la lava basáltica se enfrió rápidamente y se contrajo en formas hexagonales mediante un proceso llamado disyunción columnar. El nombre Gerðuberg significa “muro fortificado”, lo que describe perfectamente el aspecto del acantilado.

La península de Snæfellsnes

La península de Snæfellsnes se extiende unos 90 kilómetros en el oeste de Islandia y recibe el apodo de “Islandia en miniatura” por la variedad de paisajes que concentra en un espacio relativamente pequeño. La región incluye montañas, volcanes, campos de lava, playas de arena negra, acantilados escarpados y pequeños pueblos pesqueros. Su elemento más destacado es el Snæfellsjökull, un estratovolcán cubierto por un glaciar que alcanza los 1.446 metros de altura. La fauna, las rutas de senderismo y una carretera circular panorámica hacen de esta zona un lugar ideal para descubrir la diversidad geológica de Islandia.

Dónde están los acantilados de Gerðuberg y cómo llegar

Los acantilados de Gerðuberg se encuentran en el lado sureste de la península de Snæfellsnes, a unos 120 kilómetros al norte de Reikiavik. La forma más sencilla de llegar es en coche o en camper, ya que no hay transporte público hasta el lugar. Desde Reikiavik hay que conducir 75 kilómetros por la Ruta 1 hasta Borgarnes y después seguir 40 kilómetros por la Ruta 54 antes de tomar una pista de grava que lleva al aparcamiento. El trayecto total dura aproximadamente entre 1,5 y 2 horas.

Dónde alojarse cerca de los acantilados de Gerðuberg

Hay varios campings situados entre 14 y 71 kilómetros de los acantilados de Gerðuberg. Algunas opciones son el Snorrastaðir Campsite, con vistas a la montaña y servicios de granja, el Borgarnes Camping Ground cerca de los servicios de la ciudad y Varmaland con parcelas de hierba y piscina. Otras alternativas son Sælureiturinn Árblik, Búðardalur Campsite y Stykkishólmur Camping Ground. En Islandia solo está permitido acampar en zonas designadas.

Qué ver y hacer cerca de los acantilados de Gerðuberg

Entre los lugares cercanos destacan Ytri-Rauðamelskúla, un volcán cónico dormido de 222 metros con vistas desde la cima, y las aguas termales de Landbrotalaug con temperaturas de 36 a 40 °C. Otros puntos interesantes son la iglesia Rauðamelskirkja, el lago Hlíðarvatn y la playa Ytri-Tunga, conocida por su colonia de focas. El Parque Nacional Snæfellsjökull incluye tubos de lava, acantilados costeros y fauna marina. También sobresalen la montaña Kirkjufell, la cascada Kirkjufellsfoss y el desfiladero Rauðfeldsgjá.

Mejor época para visitar los acantilados de Gerðuberg

El verano, de junio a agosto, ofrece temperaturas entre 10 °C y 15 °C y casi 24 horas de luz. El otoño trae temperaturas de 5 °C a 10 °C, menos visitantes y paisajes con colores cambiantes, pero más lluvia y viento. El invierno oscila entre −5 °C y 5 °C, con nieve, tormentas y posibilidad de ver auroras boreales. La primavera tiene temperaturas de 0 °C a 10 °C con nieve derritiéndose y clima cambiante.

Qué llevar para visitar los acantilados de Gerðuberg

Conviene llevar chaqueta y pantalones impermeables, botas de senderismo con buen agarre y ropa por capas con base térmica, capa intermedia de lana o forro polar y capa exterior impermeable. También se recomienda gorro, guantes y bufanda para el viento y el frío. Lleva comida, agua, batería portátil y un mapa o aplicación GPS porque los servicios y la cobertura pueden ser limitados. Estos elementos ayudan a afrontar los cambios de clima y el terreno irregular.

Consejos de viaje

Comprueba el estado de las carreteras antes de salir, especialmente la pista de grava que lleva a los acantilados. Aparca de forma responsable y mantente en los senderos marcados para proteger el entorno. Prepárate para cambios de tiempo y ten planes alternativos si el clima empeora. Reposta combustible en ciudades como Borgarnes y llévate siempre tu basura.

Conclusión

Los acantilados de Gerðuberg son una formación basáltica única en el oeste de Islandia creada por la actividad volcánica y el rápido enfriamiento de la lava. Situados en la península de Snæfellsnes, son accesibles y están rodeados de numerosos atractivos naturales. El lugar sigue siendo relativamente tranquilo en comparación con otros monumentos del país. Visitar estos acantilados permite descubrir uno de los paisajes volcánicos más llamativos de Islandia.

Información clave

  • Los acantilados Gerðuberg son una serie de formaciones de basalto.
  • Se ubican al este de la península de Snæfellsnes, en Islandia Occidental.
  • El basalto se forma cuando la lava se enfría muy rápidamente, creando formaciones únicas.

¿Qué son los acantilados Gerðuberg?

Islandia es conocida como la “Tierra de Hielo y Fuego”. Hay muchas fuerzas naturales que han participado en crear este país tan singular. Y dos de las más evidentes y espectaculares son los glaciares y los volcanes, de ahí el apodo. En Islandia hay varios glaciares, algunos de ellos gigantescos. Y, al mismo tiempo, hay unos cuantos volcanes, varios de ellos aún activos, que cambian el aspecto de la superficie de la isla. En muchas ocasiones, ambas fuerzas interactúan y los resultados son asombrosos.

Es el caso de los acantilados Gerðuberg, una serie de columnas hexagonales de basalto que forman un acantilado natural en el lado sur de la península de Snæfellsnes, en Islandia Occidental. Estas paredes, que parecen las murallas de una fortaleza, tienen una longitud de entre 500 metros y un kilómetro. Los pilares individuales alcanzan alturas de entre 7 y 14 metros y una anchura de hasta 1,5 metros. Las rocas de color gris oscuro contrastan con trozos de musgo verde en algunas partes y la hierba que hay en la bade, generando una mezcla de texturas que cambia con la luz y las estaciones. Algunas columnas se inclinan suavemente hacia adelante, lo que le da un aspecto aún más dinámico. Hay algunas rocas esparcidas por la base, trozos de columna que se han roto y caído desde el muro por acción de la erosión durante siglos.

A nivel geológico, los acantilados se formaron hace miles de años, durante la Era Terciaria, tras unas erupciones volcánicas. Las rocas de basalto se crean cuando la lava, a cientos de grados, se enfría muy rápidamente al entrar en contacto con el mar, un lago o un río glaciar. En ese momento se contrae en formas hexagonales simétricas a través de un proceso que se conoce como disyunción columnar. Este enfriado da como resultado los patrones que vemos en la actualidad. Hay varias formaciones de basalto similares en Islandia, en sitios como Reynisfjara, Svartifoss o Hofsós.

Los acantilados Gerðuberg forman parte de la península de Snæfellsnes, hogar del Parque Nacional de Snæfellsjökull, uno de los tres parques nacionales de Islandia. La región es una reserva natural protegida. Por ello, no tiene apenas desarrollo humano, por lo que tiene un aspecto muy natural, sin ninguna estructura hecha por el ser humano alrededor. Así podrás disfrutar de una experiencia inmersiva en la naturaleza islandesa.

La visita a los acantilados

Una de las ventajas de visitar los acantilados de Gerðuberg es que son de muy fácil acceso. Llegar es bastante sencillo. Solo hay que desviarse ligeramente de una carretera principal por un camino de grava hasta llegar a un aparcamiento, desde donde se puede dar un paseo corto hasta la base o recorrer un sendero de tres kilómetros hasta la parte de arriba para disfrutar de vistas panorámicas. Desde ahí se ven lagos glaciares y montañas en el horizonte. En invierno se forman carámbanos en las columnas, transformando la zona en un museo de esculturas de hielo.

El nombre Gerðuberg se traduce como “muralla fortificada”, que describe a la perfección el aspecto de los acantilados. Es bastante habitual que en Islandia los lugares tengan nombres descriptivos, como en este caso.

Acantilados de columnas de basalto que se alzan sobre una ladera rocosa y cubierta de hierba, bañados por una luz dorada.

La península de Snæfellsnes

La península de Snæfellsnes, donde están los acantilados Gerðuberg, es una región apodada “Islandia en miniatura” por su variedad de paisajes en un área pequeña. Aquí hay un poco de todo por lo que es conocida Islandia. Si vas a ver los acantilados Gerðuberg, alarga la visita un poco más y descubre esta parte del país. Es una región fascinante para hacer un viaje en cámper.

Tiene una cadena montañosa que la recorre en su totalidad, de este a oeste, con varios picos importantes, algunos de ellos volcanes. El protagonista es el legendario Snæfellsjökull, un estratovolcán con un glaciar encima y una altura de 1.446 metros, pero no solo eso. Hay campos de lava, playas de arena negra y acantilados escarpados. Y muchas leyendas de elfos y troles que habitan en estas tierras. El toque cultural lo ponen unos cuantos pueblos de pescadores preciosos.

La región es un ejemplo de la diversidad geológica de Islandia. Hay desde cráteres milenarios a ríos termales y farallones de roca. Es una zona con mucha vida salvaje, con frailecillos, focas y ballenas en sus costas. Hay senderos que atraviesan campos de lava cubiertos de musgo y formaciones singulares dentro del parque nacional. Se puede visitar todo el año, hay una carretera que rodea la península pasando por sus lugares más emblemáticos, por lo que es un destino ideal para el que quiera descubrir la variedad natural del país.

Paisaje panorámico con la montaña Kirkjufell, un fiordo, una carretera costera y colinas doradas iluminadas por el sol bajo un cielo nublado.

Dónde están los acantilados Gerðuberg y cómo llegar

Ir a los acantilados Gerðuberg dentro de un viaje en carretera es bastante fácil. Aunque parezca estar en medio de la nada, no es así. Los acantilados están bastante cerca de una carretera importante. Se encuentra al sureste de la península de Snæfellsnes, a unos 120 kilómetros al norte de Reikiavik, la capital de Islandia. Eso hace que sea fácil llegar en una excursión de un día o como primera parada dentro de una ruta por la península.

La mejor manera de ir es en coche o en cámper. No hay opciones de transporte público para llegar a los acantilados Gerðuberg. Además, puedes seguir con el viaje después de verlos.

Desde Reikiavik, dirígete al norte por la Ring Road (Ruta 1) hacia Borgarnes, que está a 75 kilómetros. Se tarda en torno a una hora. Tras cruzar la ciudad, gira a la izquierda hacia la Ruta 54 durante otros 40 kilómetros, atravesando granjas y campos de lava. Verás una carreta de grava que sale a la derecha y una señal en el lado izquierdo que indica Gerðuberg. Desde ahí son solo dos kilómetros hasta el aparcamiento. La carretera de grava es apta para todo tipo de vehículos si hace buen tiempo, pero pueden aparecer baches y volverse resbaladiza si llueve. En total, se tarda entre hora y media y dos horas dependiendo de si haces paradas.

Si vienes desde Akureyri, la ciudad más importante del norte del país, la ruta es más larga, son unos 350 kilómetros. Coge la Ring Road en dirección oeste y sigue hasta que vayas a llegar a Borgarnes. Después, continúa por el itinerario que hemos explicado antes. Se tardan unas cuatro horas.

Dónde dormir cerca de los acantilados Gerðuberg

Alquilar una camper para viajar por Islandia es una manera estupenda de descubrir el país. Tienes un medio de transporte, así como un sitio para dormir. Y, por suerte, hay muchos campings en Islandia, por lo que vas a tener unas cuantas opciones para pasar la noche. Es importante saber que no se puede aparcar donde uno quiera y dormir allí, hay que hacerlo en sitios habilitados para ello.

Camping Snorrastaðir

Distancia a los acantilados de Gerðuberg: 14 kilómetros. Abierto: todo el año.

Este camping está en una granja, cerca de un arroyo y con unas vistas estupendas de las montañas. Tiene zonas separadas para tiendas y cámperes. Es una granja tradicional que ha estado regentada por la misma familia desde 1883. La zona de camping tiene aseos, duchas, cocina y electricidad. También hay varias cabañas con espacio para cinco personas. Si prefieres, puedes alojarte en la casa de huéspedes, que tiene habitaciones con literas. Está rodeado de colinas y campos de lava. Es un sitio muy agradable para quienes buscan tranquilidad y descubrir la vida en una granja tradicional islandesa.

Varmaland

Distancia a los acantilados de Gerðuberg: 68 kilómetros. Abierto: de mediados de junio a finales de agosto.

A las afueras de la aldea de Varmaland, este camping es bastante grande, con parcelas de césped y acceso a aseos, agua correntie fría y caliente, enchufes eléctricos, wifi gratis, fregadero y piscina.

Camping de Borgarnes

Distancia a los acantilados Gerðuberg: 46 kilómetros. Abierto: de finales de mayo a finales de septiembre.

Muchas ciudades y pueblos de Islandia tienen campings en sus calles, como es el caso de Borgarnes. Es un camping un tanto básico, con aseos, enchufes eléctricos, zona de barbacoa y wifi gratis. Al estar cerca del centro de la ciudad, se puede ir caminando a tiendas, bancos, gasolineras, restaurantes, zona de ocio, campo de fútbol, campo de golf, piscina, bares y oficina de correos. Tiene un límite de edad; es solo para mayores de 20 años.

Sælureiturinn Árblik

Distancia a los acantilados Gerðuberg: 71 kilómetros. Abierto: Principios de mayo a septiembre.

Este camping estacional es conocido en el país por su belleza natural. Además, es bastante completo, con aseos, duchas (que emplean agua termal), enchufes eléctricos, cocina y espacio exterior para descansar, así como un pequeño campo de fútbol. El camping también cuenta con una cafetería que sirve comida y bebida y vende productos de la zona.

Camping de Búðardalur

Distancia a los acantilados Gerðuberg: 70 kilómetros. Abierto: Todo el año.

Ubicado en el pueblo del mismo nombre, está cerca del centro deportivo y la piscina, y a poca distancia de los servicios que se pueden encontrar en el pueblo. Dispone de aseos, duchas, lavadora y secadora, enchufes eléctricos y zona de juegos para niños.

Camping de Stykkishólmur

Distancia a los acantilados de Gerðuberg: 53 kilómetros. Abierto: todo el año.

Ubicado junto a un campo de golf en Stykkishólmur, en la orilla norte de la península, este camping básico tiene aseos, lavadora y electricidad. Está cerca del centro del pueblo, por lo que se llega rápido a supermercados, gasolineras y otros servicios.

Un grupo de personas descansa sobre mantas en un campo de hierba, rodeado de varias autocaravanas blancas, con una colina boscosa al fondo.

Qué ver y hacer cerca de los acantilados Gerðuberg

La aventura no acaba en Gerðuberg. Como ya hemos comentado, la zona de alrededor tiene muchísimo que ver, así que aprovecha el viaje al máximo y ve a ver otras cosas.

Ytri-Rauðamelskúla

Ytri-Rauðamelskúla es un volcán inactivo con una altura de 222 metros. Sus laderas, hechas de escoria, tienen tonos tojos y negros debido a la oxidación de las rocas volcánicas. Se tarda poco en coche desde Gerðuberg y, una vez allí, puedes subir andando hasta la cima para ver los paisajes de alrededor. La subida es algo exigente, eso sí. Este lugar es un contraste estupendo a los acantilados, ya que en poco espacio se pueden ver dos caras distintas de la actividad volcánica.

Cono volcánico oscuro parcialmente cubierto de nieve, rodeado de un paisaje nevado y desolado.

Baños termales de Landbrotalaug

Darse un baño termal es una de las mejores experiencias culturales (y relajantes) que se pueden disfrutar en Islandia. Hay cientos de sitios en toda la isla, desde balnearios modernos hasta baños naturales rústicos. Los baños termales de Landbrotalaug son de la segunda categoría. Es tan solo una piscina pequeña cerca del lago, próxima a la Ruta 54, ideal para darse un baño en aguas que están entre 36 y 40°C. Está resguardada del viento por un muro de piedra. Cabe poca gente, por lo que suele ser un baño tranquilo. Hay que dejar la furgoneta en un aparcamiento y andar un poco hasta la piscina. No hay vestuarios ni instalaciones de ningún tipo.

Un manantial de aguas termales naturales rodeado de rocas cubiertas de nieve, en un paisaje invernal con montañas a lo lejos y un cielo luminoso.

Rauðamelskirkja

Rauðamelskirkja es una iglesia pequeña en medio de un campo de lava muy cerca de Gerðuberg. Su tejado rojo y diseño sencillo son ejemplos perfectos de arquitectura tradicional islandesa. Destaca frente a las rocas oscuras, es una imagen muy pintoresca.

Iglesia blanca y árbol desnudo en una colina nevada bajo un cielo de atardecer lleno de colores.

Lago Hlíðarvatn

Hlíðarvatn es un lago bonito y tranquilo en el valle de Hnappadalur, a poca distancia de la carretera que rodea Snæfellsnes. Tiene una longitud de 4,5 kilómetros y sus aguas cristalinas reflejan las colinas y campos de lava de alrededor como un espejo. Es muy tranquilo. Es un sitio muy conocido por los amantes de la pesca, que vienen a sus orillas en busca de truchas árticas y truchas comunes. Como muchos otros lagos y ríos de Islandia, Hlíðarvatn es zona de anidamiento de varias especies de ave en los meses de verano.

Playa Ytri-Tunga

Esta playa de arena dorada, algo bastante raro en Islandia, está en la orilla sur de la península de Snæfellsnes. De hecho, si vas a adentrarte más en la península tras ver los acantilados de Gerðuberg, es una parada rápida. Ytri-Tunga es el hogar de la mayor colonia de focas de Islandia. Suele haber focas comunes tomando el sol en las rocas o nadando en el agua, aunque también hay opciones de ver focas grises. Mantén una distancia de 50 metros para no molestarlas.

Una playa de arena con rocas oscuras, agua tranquila, colinas verdes y montañas escarpadas bajo un cielo azul con nubes.

Parque Nacional de Snæfellsjökull

Este alucinante parque nacional es uno de los tres que hay en Islandia y el único que tiene áreas terrestres y marinas. Con una extensión de 170 kilómetros cuadrados, cubre la mayor parte de la península de Snæfellsnes. La principal atracción es Snæfellsjökull, que da nombre al parque, un volcán cubierto por un glaciar. Pero hay muchas más cosas. Puedes explorar cuevas de lava, playas de piedras negras y acantilados con historias mitológicas. Hay muchos senderos por los que recorrer el parque. Y vida salvaje. En el parque viven muchas especies de aves y Ólafsvík, en la orilla norte, es uno de los mejores sitios para ver ballenas.

Una imponente montaña nevada se alza sobre un prado de hierba verde y dorada bajo un cielo azul.

Kirkjufell y Kirkjufellsfoss

Estos dos monumentos naturales están dentro del Parque Nacional de Snæfellsjökull, pero merecen que los comentemos aparte. Kirkjufell es una montaña de 463 metros que es uno de los lugares más fotografiados de toda Islandia. Su singular silueta recuerda a la aguja de una iglesia (de hecho, Kirkjufell significa “montaña iglesia” en islandés), pero hay gente que dice que se parece más al sombrero de una bruja. Kirkjufellsfoss es una cascada preciosa que hay justo al lado. Juntas forman una vista impresionante.

La montaña Kirkjufell y la cascada Kirkjufellsfoss bajo un cielo nublado.

Garganta Rauðfeldsgjá

Rauðfeldsgjá es un cañón muy estrecho en la ladera del monte Botnsfjall. Tiene un arroyo que recorre la base, rodeado de paredes cubiertas de musgo. Está prácticamente oculta, no se ve desde fuera. Hay que recorrer el arroyo hasta llegar a una cámara que se abre al final, donde hay una cascada.

Rayos de sol iluminan una profunda garganta cubierta de musgo entre montañas escarpadas con manchas de nieve bajo un cielo nublado.

Mejor época para visitar los acantilados Gerðuberg

En Islandia Occidental, como en todo el país, el clima es impredecible y cambia constantemente. Por ello, es necesario prepararse bien para todo tipo de condiciones climatológicas. La península de Snæfellsnes no es tan fría como el norte o el centro del país, pero llueve más y hace más viento.

El verano, de junio a agosto, trae temperaturas medias de entre 10 y 15°C y casi 24 horas de luz natural al día, lo que es genial para ver los acantilados y sus alrededores. El clima es una mezcla de sol y lluvia y el viento suele hacer acto de presencia, sobre todo en esta región. Todos los campings están abiertos y las aves migratorias vienen a la costa a anidar. Por otro lado, es la estación con más turistas, aunque no mucha gente va a ver los acantilados Gerðuberg.

En otoño, que abarca septiembre y octubre, la temperatura baja a entre 5 y 10°C, con días cada vez más cortos y mayor probabilidad de lluvia. Los paisajes adquieren unos colores preciosos, lo que añade una capa de belleza a los ya de por sí alucinantes paisajes de alrededor. El tiempo se vuelve aún más impredecible, con vientos más fuertes y lluvia habitual, lo que puede complicar el transporte por carretera. Además, algunos campings empiezan a cerrar por temporada. Como nota positiva, no hay apenas turistas.

El invierno, que va de noviembre a marzo, tiene una temperatura media de entre -5 y 5°C, algo más suave que el norte y el centro del país debido a la influencia del mar. Aun así, la nieve y las tormentas son normales, y los días son muy cortos. Si vienes en esta estación, ten en cuenta que algunas carreteras cierran si el tiempo es malo. Es necesario alquilar una cámper 4x4 para ir por carreteras de grava como la que lleva a los acantilados. Pero, si la noche es clara, hay bastantes opciones de ver la aurora boreal.

La primavera, que es en abril y mayo, viene con una media de entre 0 y 10°C. La nieve va derritiéndose y dando paso a campos verdes llenos de flores. La naturaleza empieza a despertar tras el largo invierno, pero el tiempo cambia constantemente. Aún puede quedar nieve y hielo en carreteras y caminos, así que conduce y camina con cuidado.

Qué llevar en la maleta para ir a los acantilados Gerðuberg

  • Chaqueta y pantalones impermeables para la lluvia repentina.
  • Botas de senderismo con buen agarre para los senderos irregulares.
  • Vestir con capas es la mejor manera de adaptarse a los cambios de temperatura. Interior térmica; intermedia polar o de lana; exterior impermeable.
  • Gorro, guantes y bufanda para el viento y las noches frías.
  • Comida y bebida, no hay nada cerca de los acantilados.
  • Cargador portátil para excursiones largas.
  • Mapa en papel o GPS. No dependas solo de mapas online, la cobertura es muy mala en algunas zonas.

Consejos de viaje

  • Mira el estado de las carreteras antes de salir, especialmente las de grava.
  • Aparca con sensatez para no bloquear el acceso a otros.
  • No te salgas de los caminos señalizados para proteger el frágil medioambiente.
  • Planifica teniendo en mente el tiempo cambiante. Ten un plan alternativo en caso de que el clima sea malo.
  • Combina tu visita con otras atracciones de la península para aprovechar el día al máximo.
  • Llena el depósito en ciudades como Borgarnes, no hay gasolineras en áreas rurales.
  • No dejes huella, llévate la basura que generes.
Vista aérea de un pueblo costero en una península, junto a una bahía fangosa con una calzada elevada y montañas bajo un cielo nublado.

Conclusión

Algunos de los monumentos naturales de Islandia son tan singulares que parecen artificiales. Aquí, la naturaleza ha creado algunos de los paisajes más alucinantes del mundo. Los acantilados Gerðuberg entran en esa categoría y no los visita tanta gente como otros monumentos del país. Si vas a visitar Islandia Occidental, deja hueco para este lugar; no te arrepentirás.

Preguntas frecuentes sobre los acantilados Gerðuberg

La mayoría de los visitantes pasa entre 30 minutos y 1 hora explorando la zona. Es tiempo suficiente para caminar por la base de los acantilados, hacer fotos y disfrutar del paisaje antes de continuar la ruta por la península de Snæfellsnes.

No. La visita a los acantilados de Gerðuberg es gratuita. Hay una pequeña zona de aparcamiento cercana desde la que se puede caminar hasta las columnas de basalto sin pagar entrada.

No se recomienda escalar las columnas de basalto para proteger estas formaciones naturales. Sin embargo, hay un sendero cercano que permite subir hasta la parte superior de los acantilados y disfrutar de vistas panorámicas del paisaje.

Sí. Están a unos 120 km de Reikiavik y se puede llegar en aproximadamente 1,5–2 horas en coche, por lo que es una parada perfecta en una excursión de un día a la península de Snæfellsnes.

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